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La importancia de la hidratación.

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El agua es un elemento básico para el mantenimiento de la vida, tanto para niños como para los adultos. Tiene para todos funciones esenciales; transporte de sustancias elementales, la termorregulación o eliminar sustancias tóxicas. A lo largo del día se pierde agua por diferentes mecanismos fisiológicos pero el sudor, y más en aquellos niños activos, es uno de los más importantes. No hace falta sudar en exceso, para necesitar reponer aquello que se ha podido perder. Quizá este factor puede ser uno de los comentarios más habituales cuando se le dice a un niño que tiene que beber, “yo sudo muy poco” o “no tengo sed”, son comentarios que van detrás del ofrecimiento de agua.

La población infantil en general, no es un colectivo que tenga muy presente la necesidad de beber. De manera habitual los niños beben cuando tienen sed, pero tener sed es ya una señal de alarma. Nuestro organismo activa el estímulo de sed, cuando ya los niveles de deshidratación, son mayores de lo que pensamos o percibimos. Es por ello que se debe beber, antes de llegar a sentir la necesidad de ello.

En el caso de los más pequeños, reponer líquido tiene que ser uno más de sus hábitos diarios. Para ello la figura de un adulto, el ser un ejemplo, es una de las maneras más fáciles para que ellos lo incorporen como un acto más de su rutina. Si en casa se acostumbra a beber, o en las mochilas o bolsas de deporte las botellas de agua son un producto más, el objetivo se habrá alcanzado. Se generará una necesidad que se convertirá en algo normal para ellos.

La superficie corporal de un niño es proporcionalmente mayor que la de los adultos. Ello significa que estos son más susceptibles a sufrir alteraciones de su temperatura corporal, de manera especial en aquella época en la que temperatura ambiental es elevada. Protección e hidratación son esenciales para evitar posibles alteraciones. Usar gorras, ropa de colores claros y beber agua son algunas de las recomendaciones.
En condiciones normales ,6-­‐8 vasos de agua es suficiente pero cuando se practica actividad física la ingesta debe aumentar. Beber un poco antes de la práctica deportiva, durante y después es muy adecuado.

En ocasiones, se necesita reponer no solo líquido, sino que parte de la energía perdida con el esfuerzo. Los zumos o las bebidas con zumo de fruta aportan esa energía en forma de azúcar. Estos productos son una opción válida siempre sin olvidar que el agua es la base de la hidratación de todo ser humano.